|
General
|
|
Por Redacción
|
|
Viernes, 12 de Marzo de 2010 14:43 |
Enrique de Diego: Me llegan indicios de que mi libro ‘Islam, visión crítica’ (Editorial Rambla) se está vendiendo bien en los centros de El Corte Inglés, que es la única cadena nacional de librerías que ha apostado, por ahora, por el libro.
Es una noticia alentadora en la medida en que el libro servirá para paliar la ceguera en la que se ha pretendido sumir a la sociedad española respecto al islamismo y el grave problema de conflictividad social que representa cualquier avance hacia la islamización de España.
El hecho de que El Corte Inglés haya apostado por ‘Islam, visión crítica’ permite que esté al alcance de todos en todas las capitales de provincias y otras muchas ciudades importantes.
Dado que Editorial Rambla ha empezado a funcionar con otra distribuidora, eso implica una dificultad añadida en los primeros pasos, aunque me van llegando peticiones de bastantes librerías.
Enrique de Diego |
Soy cristiano, y me duele cuando alguien critica mis creencias fundamentales en base a prejuicios y estereotipos, erróneamente asumidos, que mi religión ha ganado con el paso del tiempo.
Me decía un allegado, persona docta, que se creía bien informada: "el cristianismo no es más que corrupción, cruzadas, pederastia, usurería, poder, expolio, hipocresía...Un error histórico del Hombre". No, eso no es el Cristianismo, le digo, tras esa fachada aparentemente gris se esconde una religión de amor y misericordia, el Cristianismo es Amar a Dios sobre todas las cosas, y amar al prójimo como uno se ama a sí mismo,( o quisiera ser así amado ).
Hablar de esa manera del Islam, por parte de una persona que se reconoce religiosa y que busca a Dios, me parece horrible. Es cometer el mismo error cometido en la situación antes citada.
Es triste que el Hombre sea así, busque ser aceptado y respetado en sus creencias, pero desprecie y odie al prójimo.
No sigamos ese camino.
Un saludo. Santiago.
A la tal Estafanía... pues ya sabes, puerta y a Marruecos, ya verás como te tratan allí. Después no vengas llorando a pedir ayuda aquí...
Gracias de nuevo, don Enrique
Fernando