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La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado cree que en un debate parlamentario deben tratarla de manera distinta por el hecho de ser mujer. Tras haber salido escaldada de su primer gran duelo dialéctico con Mariano Rajoy, durante el debate de los Presupuestos Generales del Estado para 2010, Salgado dijo haberse sentido "ninguneada" y “minusvalorada” por Mariano Rajoy, al que acusó de machismo.
Tratar de llevar el debate político a una cuestión de sexos es un disparate anacrónico y una ridiculez, porque todos los cargos públicos debemos asumir las consecuencias de nuestras actuaciones y asumir las críticas sin buscar excusas feministas para justificar nuestras derrotas. En el debate presupuestario, Rajoy noqueó a Salgado, que apareció insegura, nerviosa, balbuceante e incapaz de defender con credibilidad unos presupuestos sin pies ni cabeza que fueron criticados por todos los grupos parlamentarios, incluso por quienes votaron en contra de las enmiendas a la totalidad. Resulta inaceptable que la vicepresidenta económica se escude en su condición de mujer para justificar su penosa actuación y se presente como una víctima del “machismo” de Rajoy porque éste la ha vapuleado en un debate parlamentario para el cual no estaba suficientemente preparada. La argumentación de Salgado para acusar de machista a Rajoy se basa en que éste dirigió sus críticas directamente a José Luís Rodríguez Zapatero como responsable directo de la política económica del Gobierno. Olvida Salgado que en el debate presupuestario del pasado año se produjo la misma situación en idénticos términos cuando el interlocutor era el vicepresidente Solbes y entonces nadie acusó al líder de la oposición de ser homófobo. Los cargos públicos: diputados y diputadas, concejales y concejalas, ministros y ministras, no lo somos en base a nuestra condición de género, sino que representamos de manera asexuada a todos los ciudadanos. Por ello me resulta bochornoso que se utilice el feminismo como parapeto protector ante el propio fracaso o la incompetencia. Utilizar la condición de mujer para eludir la crítica que todo responsable público debe afrontar es una versión feminista del machismo, y si Salgado no es capaz de aceptar los rigores del debate parlamentario que no se acerque a él, porque si se escuda tras su condición de mujer para justificar su incapacidad dialéctica, flaco favor está haciendo al feminismo. Yo no estoy dispuesta a aceptar que a las mujeres que trabajamos en la política, se nos dispense un trato diferente que el que reciben nuestros colegas masculinos, por el hecho de ser mujeres. En esto consiste la verdadera igualdad… algo que algunas feministas de pacotilla no acaban de comprender. Cristina Cifuentes es diputada del PP y vicepresidenta de la Asamblea de Madrid |
Sin embargo está en auge vertiginoso el FEMINAZISMO Y EL HEMBRISMO bajo la careta de "la igualdad" y el feminismo.. Este es mucho peor que el peor de los machismos, EL HEMBRISMO TIENE LEYES CONTRA LOS HOMBRES ABERRANTES POR EL HECHO DE SERLO, ESTÁ ENTRONCADO EN EL GOBIERNO DEL PAIS, CRIMINALIZA Y ELIMINA LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS HOMBRES, MIENTE Y MANIPULA ESTADISTICAS DE MALTRATOS Y DISCRIMINACIONES..
!! NO A LA LEY DE VIOLENCIA DE GENERO!! NO AL HEMBRISMO!! NO A LAS DENUNCIAS FALSAS DE MALOS TRATOS!!
Y, por cierto, en castellano los únicos géneros que conozco son los gramaticales: masculino, femenino y neutro; por lo que hubiese sido más adecuado decir que, en su opinión, los cargos públicos no ocupan su poltrona en base a la "condición de su sexo", en lugar de a su "condición de género". Opinión, por cierto, un tanto discutible; puesto que todos sabemos que el sistema de cuotas, aplicado por algunos partidos políticos, ha forzado la inclusión en sus listas de variopintos componentes en atención a su sexo, antes que a condicionantes de su mayor valía con respecto a otros individuos del sexo contrario. Con estas actitudes tan en boga en lo políticamente correcto, me sorprende que Vd. se extrañe ahora de que la Sra. Salgado recurra al fácil recurso de pregonar el machismo del Sr. Rajoy, cuando son todos los partidos quienes están alimentando semejantes supercherias.
Si no fuera por los asesores áulicos, Dª Mª Teresa Fernández de la Vega no sabría qué decir en las ruedas de Prensa de los Consejos de Ministros; y a Dª Leire Pajín se le escapa una chorrada planetaria cada vez que levanta los ojos del folio.
Es lo que pasa con los sociatas: son incapaces de ir al retrete sin un plan y una justificación ideológica de tres páginas.