|
En pelotas nos hallamos los que escribimos, o eso intentamos. Ciertamente, no supone un gran problema en estas fechas veraniegas. Ahora, llegado el invierno, no les cuento. Los aficionados del Barcelona celebraron este fin de semana sus victorias con “mascletá” incluida.
El efecto de la pólvora produjo en mí sentimientos contradictorios. Me infundió la alegría de la esencia de esta fiesta de azahar y me condujo a mil recuerdos, ciento noventa y dos huellas, y más de lo mismo. Quien debiera investigar, premiado Saiz, almacena patatas en la sede de la TIA, y no es comedia. Si Mortadelo y Filemón levantaran la cabeza huirían despavoridos. Más podrido que los muertos se encuentra el espíritu de muchos vivos que se consuelan en las noches de motel y de mentira, ellos verán.
Me arropo y no tengo frío, padezco pánico. Mi expectación se derrumba ante los medios y sus juegos y sus causas y sus cobardías. Estamos rodeados de mentecatos vestidos de periodistas, arropados quién sabe por qué amantes. No. Nuestros comunicadores no aman; chupan y cobran por ello. Es esta la razón de que los que quieran hablar con libertad tengan que fundar primero, un periódico, luego, una televisión y, finalmente, una emisora de radio. Spain is diferent. Sobre todo en el aspecto de la libertad de expresión. ¿Cómo consentimos que sean los políticos quienes decidan a quién otorgar una licencia para poseer una frecuencia de radio? ¿Estamos todos locos? ¿Embriagados? Paguen, fumen y vean, todo vale por España, eso decían. Ayer me derramé como un vaso de chocolate por la mesa de mi salón. Me detuve en el suelo alicatado y allí me sequé, como la mies. “Más se perdió en Cuba”, me invitaban. Intereconomía. Otra puerta hacia la opacidad, o eso parece al menos. Me insultarán los de siempre. ¿Cómo osa este mequetrefe a criticar los medios limpios? Lo hago porque en ocasiones, la suciedad se camufla en los grandes temas. El barrendero limpia las aceras mientras el alcalde tira una colilla desde su coche oficial. En aquel plató, del referido programa, se debatía acerca del aborto y de la libertad de voto de sus diputados, que no los míos, pues yo no los he elegido, tan sólo puse la papeleta en la urna como un perro trae el hueso a la espera de recibir un premio. Uno de los tertulianos, engominado y monísimo, entiéndase, propinó la siguiente afirmación: “Comprendo que los diputados han de deberse a la disciplina de partido, porque si no, sería un caos; mas hay ciertos asuntos ante los que deberían gozar de libertad de voto”. He aquí un ejemplo de valentía. He aquí el camino para el fin de una televisión que pretendía ser alternativa. Más de lo mismo. Ni más ni menos. El mencionado periodista se quedó nuevo. Yo no pude por menos que gruñir y despotricar en voz alta, a lo que mi mujer contestó con un inquieto ¿Qué te pasa? Dedocracia, contesté. Cobardía, añadió. Y es que yo soy de los que piensa que los diputados del Congreso deberían tener libertad de voto siempre. Es más, deberían ser elegidos mediante listas abiertas. ¡Oso! Dicen las ovejas empachadas de lentejas. ¡Dejen de balar, por Dios! Y dense cuenta de que el poder siempre corrompe, y que la democracia sólo es tal cuando se articula en torno al control y vigilancia de dicho poder. Nuestro parlamento es una comedia, como algunos periodistas. Muchos confiáis (como los troyanos) en que las flores germinarán al fin. Germinarán. Eso soñáis. Pero resulta que las flores no brotan en los desiertos ni en las playas, como la democracia no lo hará en la censura, la imposición, la mentira y la protección del poder y sus colores, ambos tan sucios como legos para las mentes inquietas. Abrid los ojos, no tengáis miedo, el cloro escuece, pero limpia. Sin democracia no hay libertad. Sin control, ni vigilancia, no hay democracia. Osados, sed osados. No tengáis miedo a escribir en pelotas. Mucho menos en verano. Os lo digo como lo siento, fresco, fresco… Paco Bono Coordinador de DEMOCRACIAtotal
|